Entre anaqueles

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sábado, abril 01, 2006

¿Católicos pederastas?


La condición de los miembros de la Iglesia Católica Apostólica Romana de estar “más cerca de Dios” a través de la fe -un concepto creado más por la sociedad que por los mismos sacerdotes- ha generado y aún genera suspicacias en varios investigadores de todo el mundo, quienes a través de agudos trabajos le han gritado a la sociedad -o por lo menos, a la sociedad lectora- que, a diferencia de Jesús de Nazareth, su “reino” sí es de este mundo, y es tangible en cuentas bancarias, propiedades y, más aún, en escándalos sociales.

En este sentido, y en nuestro idioma, España ha estado a la cabeza de este movimiento literario anticlerical. Desde el Caballo de Troya de J.J. Benítez, un escrito más metafísico que de protesta en contra de los prelados, pero que pone a dudar de los preceptos promulgados por éstos, hasta los mordaces trabajos subidos de tono de Pepe Rodríguez sobre la pederastia en el seno de la curia mundial, un gran sector literario de la “madre patria” ha mostrado la suspicacia de la que hablamos al inicio de esta reseña.

Pues precisamente de la nación ibérica llega el trabajo de José Martínez de Velasco, Los documentos secretos de los Legionarios de Cristo (Ediciones B., 370 páginas) que, junto a Los Legionarios de Cristo, el nuevo ejército del Papa, continúa la cruzada emprendida por este periodista español para denunciar las atrocidades morales y económicas de la congregación mundial Legionarios de Cristo, extendida por todo el mundo y que opera con la aprobación de la Santa Sede Vaticana.

Los documentos secretos de los Legionarios de Cristo pretende poner al descubierto la supuesta cara oculta de esta organización ultraconservadora que, gracias a sus importantes vínculos con el poder político y el mundo de las finanzas, establecidos a través de sus seguidores, se ha convertido en uno de los movimientos con mayor poder dentro del seno católico en los últimos años. Fundada por el sacerdote mexicano Marcial Maciel y bajo el paraguas de unas Constituciones más propias del Medioevo que de la Iglesia postconciliar, esta congregación ha logrado introducirse en los círculos más poderosos de todo el mundo.

En este orden, Martínez de Velasco (Madrid, 1952) realiza un riguroso análisis de los documentos fundacionales de la Legión y de las más de dos mil cartas del fundador que salen a la luz por primera vez. Su objetivo es desvelar las presuntas argucias utilizadas por Maciel para lograr su reconocimiento por el Vaticano y los verdaderos fines de este instituto religioso que muchos denominan los “millonarios de Cristo”. El autor además pone de relieve el mesianismo y el culto a la figura del fundador-que en su día fue acusado de consumo de drogas y de abuso de menoresal tiempo que, con la colaboración de decenas de seguidores de la Legión y ex miembros de distintos países, ofrece escalofriantes testimonios recientes de pederastia en sus seminarios en España e Irlanda, denunciando sus métodos para la captación de vocaciones y fondos económicos.

Como aditivo, el trabajo hace referencia a la complicidad de la curia cardenalicia vaticana con la organización, quienes en conocimiento de las acciones de Maciel y su argumentación con pruebas presentadas por ex miembros de la Legión, se han hecho “de la vista gorda” del caso, en ocasiones defendiendo públicamente su accionar. Se mencionan como “cómplices” nombres como el de los cardenales Giuseppe Pizzardo, Carlo María Confallonier, Clemente Míccara, Amleto Giovanni Cicogniani, Nícola Canali y, remarcado de forma especial, Joseph Ratzinger, el hoy flamante Papa Benedicto XVI.

Todo este trabajo evidencia la analítica dedicación al tema por Martínez de Velazco, quien actualmente es redactor jefe de la sección de información nacional e informador religioso de la agencia EFE y director de la Asociación de Periodistas de Información Religiosa (Apir). Trayectoria que se manifiesta a través de este trabajo de lenguaje agudo que pondría a dudar al católico más confeso.

Andrés Tovar Zabaleta. Publicado en El Mundo el 13 de septiembre de 2005