Entre anaqueles

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sábado, abril 01, 2006

De mujeres


Deténgase un momento en esta lectura y piense: ¿Cuál es y ha sido el mayor tema literario de toda la historia? ¡Las mujeres, por supuesto! Y ¿Quién no ha escrito algo tocante a la mujer?, decía la escritora colombiana Pilar Segura de Casas. Ellas son el tema obligado de todo escritor aprendiz, tema diluido y dinamizado infinitesimalmente, a estilo homeopático, por los dramaturgos y novelistas, por los fisiólogos y moralistas de todos los tiempos y todas las naciones; todo el que quiere acreditarse de profundo conocedor del corazón humano, empieza por analizar a su modo a la mujer.

Cada cual pretende haberla estudiado a fondo. Unos la pintan como el demonio, otros como un querubín boquirrubio quien, como un ser mixto, es decir, ángel y demonio al mismo tiempo, cuales como una impenetrable esfinge. Dos ejemplos de ello son los libros Mujeres pérfidas de Luis Chumaceiro y Oración a la mujer de galleta de Elías Yánez Marín, el primero editado por Criteria Editores y el segundo por el sello Contemporánea Libros.

La mujer es perfidia: Volviendo a la literatura sobre mujeres, muchos de sus tomos han tenido el propósito de desenmascararlas.¿Quiénes son las verdaderas víctimas, ellas o los hombres?. “Gracias a la literatura, los hombres sometidos pueden acudir a los más disímiles mecanismos para rebelarse:unos buscan amantes dóciles y vacías... algunos, muy pocos, protegidos por un seudónimo, escriben en serio sobre las mujeres, en las páginas de humor de los periódicos”, así lo expresa el conocido abogado Tulio Álvarez, quien bajo el seudónimo de Luis Chumaceiro, presentó su segundo libro, Mujeres pérfidas (240 páginas), un conjunto de relatos humorísticos que narran hechos vengativos de mujeres heridas.Para el autor, el propósito del ejemplar es “decifrar el gran misterio que mueve a esa tendencia maligna de los hombres (...) las mujeres buenas se olvidan, las malas permanecen y quizás por ello ellas no tienen ninguna razón para practicar el bien”. Júzguelo usted mismo.

Y también es amor: Pero también la literatura sobre mujeres no ha podido negar que ellas, como madres, o hijas, o esposas, han sido y son protagonistas de las más profundas pasiones del ser humano. Así, de forma poética, lo expresa Elías Yánez Marín con Oración a la mujer de galleta (70 páginas), su segundo poemario con el cual explora la sensualidad, el amor eterno, la seducción, el antojo, la lujuria y otros aspectos del amor desenfrenado, teniendo a la mujer como motor de todos estos aspectos.El libro cuenta con sendos preámbulos de José Tomás Angola y Javier Vidal.

El segundo de ellos comenta sobre el texto. “Elías Yánes huye de sí mismo para encontrarse en su otro yo que es una mujer (...) Su poesía tiene sexo, tiene pasión, tiene mujer, tiene eros. Describe una soledad que añora. ¿o rechaza? y así canta ‘Dulcinea del desierto, porque mi corazón pide tu resguardo’”.

La presentación del tomo es sugerente: “Te dispones a leer un poemario cuya historia arranca bebiendo una botella de Jack Daniel’s (...) tu chica te acompaña y termina sobre la mesita de noche de tu habitación, la noche en que le haces el amor y no acabas hasta que sale el sol. Es un homenaje a la mujer, porque ella, en sí misma, es amor”.

Entonces, ¿es amor o perfidia?. En fin, cada uno habla de la fiesta según le va en ella.