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sábado, abril 01, 2006

El parlamento


En una organización estamental, el poder legislativo es la columna vertebral del conjunto de poderes públicos. Su específica función como sancionador de las leyes que fundamentarán al resto de los organismos de Estado, eleva su función a un gran nivel de dificultad y trascendencia para la vida pública de la polis. En nuestro país, la actividad parlamentaria ha sido, al mismo tiempo, rica y accidentada; su historia siempre ha estado demarcada por el devenir político del país, “bailando al son que éste le toque” para decirlo en criollo; y de él siempre ha dependido su estabilidad y actividad. Historia que aún se escribe y se seguirá escribiendo.

Esto reviste al trabajo de Ramón Guillermo Aveledo Parlamento y Democracia (Fundación para la Cultura Urbana. 2005), de un interés especial. El autor (Barquisimeto, 1950) hace en este ensayo una profunda revisión de lo que ha sido la actividad asambleísta, constituyente y legislativa del país, iniciando con los esbozos de un parlamento en Venezuela, representado en esas organizaciones ciudadanas que presidían los requerimientos de cada ciudad o provincia ante la corona durante el dominio de España.Señala el autor que “en uno de esos cabildos, el de Caracas, los venezolanos comenzaron a actuar con independencia del poder imperial, en 1810.

Al año siguiente un Congreso fue convocado, que declaró la independencia y dictó la primera constitución”. Esta justificación independentista -según el autores sólo el inicio de una actividad que en épocas venideras adquirirá mayor forma institucional. De esta forma Aveledo parte entonces de esas sesiones municipales para describir el prototipo parlamentario de una república naciente, pasando más adelante por las primeras instituciones formales, el Congreso de 1811 y el de 1819.

Hay también una minuciosa descripción de los inicios de los conflictos del Siglo XIX, encabezados por las diferencias entre Simón Bolívar y Jose Antonio Páez, quienes con sus distintas visiones del poder públicos, dieron inicio a las cruentas guerras de los años subsiguientes.Continúa la revisión con la degeneración del Congreso entre los períodos de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, y su rasgo bifronte durante la transición a una democracia con Eleazar López Contreras; la nueva época constituyente tras la Revolución de Octubre y la llegada de la vigésimo cuarta constitución de una Venezuela durante los años 50; el advenimiento democrático con la Constitución del 1961 hasta los tiempos del acta vigente, la de 1999. Toda esta revisión es hecha por el autor según su condición de político y académico.

Aveledo ha sido diputado por el estado Lara al Congreso en tres oportunidades, hasta 1999; presidente de la Cámara de Diputados en dos oportunidades y vicepresidente de las comisiones Legislativa y de Política Exterior, además de analista político para diferentes medios de comunicación, académico y docente en diversas instituciones del país y del extranjero.

Toda esta trayectoria condensada en la pluma del autor reviste a Parlamento y Democracia en un buen aporte para la comprensión de las institución jurídica de naturaleza pública de mayor trascendencia, el parlamento. Y esto hace que el libro no termine sin plantear hipótesis ante un futuro cercano.“El poder Legislativo dependerá siempre de la democracia que tengamos y ésta dependerá de la democracia que vivamos. Es muy difícil separar las cosas (...), la deliberación política se ha abierto paso entre fuerzas hostiles (...) por ello los venezolanos debemos organizar un nuevo poder deliberante”.

Andrés Tovar Zabaleta. Publicado en El Mundo el 6 de septiembre de 2005