Entre anaqueles

De libros y letras / Novedades editoriales / Reseña de libros

sábado, abril 01, 2006

Paciente y lejana


La poesía tiene el poder (quizá debamos decir, la obligación) de evocar imágenes en las personas que hacen contacto con ella.Como el erotismo, la escritura poética debe llevar al lector al terreno de la imaginación, proveerlo de universos visuales y recrear los espacios del Yo interior; seducir al lector. Claro está, todo parte de la sensibilidad que profese y de la musicalidad y profundidad que imprima el bardo al proceso creativo.

Es por eso que el arquitecto y bardo venezolano Alfredo Camejo (Caracas, 1941) piensa que la poesía debe ser paciente. “Este género” -la poesía-, “como todo acto creativo, requiere también de un proceso de gestación y, para decirlo de nuevo con las palabras del poeta, ‘de algo de maceración’. Esta analogía culinaria es apropiada, sobretodo porque la palabra es un ingrediente utilizado para todo sin precisar realmente su función a menos que nos volvamos literales y creamos que la realidad y los vocablos son la misma cosa.

Así pues el autor va de forma paciente a la caza de la sensibilidad de los lectores con su poemario Tan lejos como aquí (171 páginas) el cual inauguró la colección Poiesis de la editorial venezolana Criteria con la que se busca hacer un espacio para la producción y publicación poética . Tan lejos como aquí es definida por sus editores como una publicación muy “sui generis” donde se combinan las palabras o poemas con dibujos o ilustraciones y se puede apreciar la integración de los mismos, producto de una búsqueda intensa de la originalidad.

Compuesto de 40 poemas cortos, cada uno acompañado de sus respectiva caricatura, la obra tiene la facilidad de leerse fácilmente, recreando al lector por medio de los dibujos que toman un puesto importante en el grueso del tomo. A lo largo de la lectura se puede percibir un proceso de “incubación” de bien logradas estructuras poéticas, de estilo sobrio y de estructuras breves. El vate recurre a lo básico, a lo necesario, a lo esencial y a lo cotidiano, notable en los títulos de los versos: “Silla”, “Cósmica”, “Matemática”, “Un ruido de siempre”, “Dios” y “Fin” son algunos de ellos.

El lector podrá ser testigo en esta obra de una palabra madura que nace de una reflexión incisiva sobre la vida y su devenir. El arte juega un papel fundamental en los escritos de Camejo y para hacerse eco de ello hace mano del imaginario visual que aporta al libro el artista y caricaturista John Moore, con lo que busca insertar al lector en ese universo visual del que hablábamos al inicio de esta reseña. Para el autor, no se trata de agregar un ornato a los versos, sino de introducir en la esencia de los mismos un complemento visual enriquecedor.

“El resultado” -asegura- “es un conjunto armónico, un todo profundo y seductor en sus componentes y en su contemporaneidad”.Camejo, quien también es arquitecto, urbanista y profesor universitario, deja discurrir sus experiencias y conceptos en esas áreas, proveyendo a los versos de un “lenguaje espacial”, que describe escenarios y ambientes, buscando alimentar la imaginación visual del lector.

Así surgen versos como este:“La poesía persigue en la geometría /lo ineludible del espacio. /Incansable sed sobre la desazón /encerrada por los labios. / Voz que yace y sigue, como sólido viento atolondrado / por la desesperanza. / Por el eco que no puede alzarse. / Piedra lanzada al vuelo buscando /la manera de verse sin equívocos” ; que resumen, poéticamente, el sentido y objetivo de la obra. Tan Lejos como aquí es el quinto libro de Camejo quien había publicado anteriormente los poemarios Acta de confines (1982), Precipicio antagónico (1986), Anatomía sin enmiendas (1991) y A bordo la mirada (2000).

Andrés Tovar Zabaleta. Publicado en El Mundo el 20 de septiembre de 2005