Entre anaqueles

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sábado, junio 24, 2006

Aquella Noche de Vargas

Llovía intensamente aquel miércoles 16 de diciembre en La Guaira. De pronto, una intensa avalancha de barro comenzó a irrumpir violentamente por las calles de la ciudad; agua piedra y lodo invaden todo. Automóviles son arrastrados por la corriente como si fueran de juguete y las paredes de las casas son derrumbadas con una pasividad pasmosa. En los días siguientes, el mundo entero verá a través de la televisión como un gran deslave arrasó prácticamente con todo el Estado Vargas, dejando muerte, destrucción y miles de historias de dolor, llanto y tragedia que sin duda dejarán una huella imborrable en los años subsiguientes, en los que ninguna de sus víctimas transitará gratuitamente por las remembranzas de aquellos días.

Hoy, a escasos seis años de aquellos desastres, Carmen Vincenti (Caracas, 1943) pone el dedo en esas huellas con Noche oscura del alma (Ediciones El Otro El Mismo. 291 páginas). Esta novela desarrolla una íntima historia que engloba una perspectiva de aquella catástrofe, además de otras situaciones pasadas y familiares relativas a la vida de su personaje principal, ejemplo de las miles de visiones que de aquellos sucesos pueden tener sus sobrevivientes. Noche oscura del alma es la historia de Adriana, una profesora de arte y dibujo de un colegio para niñas que, en medio de una tormenta de complicaciones interiores y desengaños amorosos, toma un pequeño descanso en un apartamento del Litoral Central. Mientras tanto afuera, las lluvias empiezan a desencadenar el deslave y Adriana queda atrapada en medio del caos.

La novela presenta una voz interior en tercera persona que revela la historia personal de su protagonista, mientras va incorporando un discurso periodístico que narra las incidencias de aquellos aciagos días. Historia que conjuga el diálogo con un padre desaparecido en una conmoción familiar, una voz anónima en forma de narrador y una situación de intertextualidad a través de la inclusión de noticias de prensa nacional con toda la información del desastre natural.

El texto es prologado por Antonieta Madrid, quien describe la novela como una “polifonía” de sincronicidad temporal.“Vincenti escribe desde la globalidad (...) no sólo escribe en su propio cuarto sino que, al negarse a tal reducción del espacio íntimo, se asoma hacia el espacio externo para así plasmar, analizar, comentar y hasta criticar los hechos narrados con total versatilidad”. Un ejemplo ese tipo de escritura “global”, que tanto auge ha tenido en estos últimos tiempos en la literatura venezolana y en él se mezcla el adentro con la realidad circundante.

Noche oscura del alma es la tercera novela de Vincenti, quien ha sido profesora del Departamento de Lengua y Literatura y coordinadora del postgrado en el área en la Universidad Simón Bolívar y anteriormente había publicado los títulos: En cristales de cuerdas (2000) y Y la sombra como siempre detrás de si misma (2001), así como los ensayos Un itinerario inconcluso (1990) y La aventura metaficcional (1998) -obra que le mereció en 1997 el Premio Municipal de Literatura, Mención Investigación- y múltiples artículos en revistas especializadas.

Esta es una novela llena de contrastes, afortunadamente bien organizados, donde el lenguaje frío de la narración periodística, un narrador confidencial y el monólogo límpido y traslúcido del personaje principal hacen que el texto trascienda su propio género, inmiscuyéndose en los terrenos de la crónica y del reportaje y matizando ambas con la emotiva vivencia de aquello que la lluvia y el barro se llevaron en los terribles días de diciembre de 1999, arqueando un drama entre lo público y lo privado.

El carácter ficcional inmerso “en las aguas” de los hechos reales hace del tomo una hábil narración con buenos matices de originalidad. ¡Interesante opción de lectura!

Andrés Tovar Zabaleta. Publicado en El Mundo el 15 de noviembre de 2005