Entre anaqueles

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viernes, junio 30, 2006

Dos mundos, un país

Hablar de migración es también hablar de cultura e identidad comunitaria, de tradiciones, de cultura religiosa y no solo de divisas y economía nacional.En parte, gracias a ella, Venezuela cuenta con una de las mayores diversidades étnicas y culturales de América Latina, tanto que, como lo dice Simón Molina Duarte en su trabajo Impacto de las migraciones en la Venezuela del siglo XX es casi imposible definir qué es un venezolano debido a los múltiples ingredientes que se han fraguado en esa amalgama de razas a lo largo del territorio nacional.

La variada presencia, por causas diferentes, de intelectuales y artistas de diversas partes del mundo, que van desde los exiliados políticos, inmigrantes por razones económicas hasta los científicos instalados en nuestro país atraídos por la exuberancia de nuestro territorio, así lo han querido. Prueba contundente de ello se halla en los dos lanzamientos literarios de esta semana. Nos referimos a los libros Exilio a la vida: Sobrevivientes judíos de la Shoá en Venezuela, editado por la Unión Israelita de Caracas e Italia y Venezuela:20 testimonios, producción de la Fundación para la Cultura Urbana, ambos presentados este martes 27 y que ocupan hoy este espacio.

Ambos reúnen, cada uno con sus realidades propias, 91 historias de inmigrantes que escaparon de una realidad -cruenta en la mayoría de los casos- y encontraron al otro lado del charco un nuevo mundo, nuevos patrones culturales, nuevos valores, una nueva cultura; la cual aprehendieron y transformaron en 91 historias de éxitos y aportes al crecimiento social del país.

Y tanto han sido sus logros que, entre muchos venezolanos, se ha creado un paradigma, que podemos resumir en una interrogante ¿Por qué el extranjero triunfa en nuestro país y nosotros (los venezolanos) no hemos podido? Somos inconstantes, cómodos y flojos, paternalistas. Innumerables calificativos lo han intentado explicar. La interrogante sigue latente y, como me lo advirtió un colega en una mañana de café, en nuestro trabajo las interrogantes crean compromisos. Un reto en puerta, que estoy seguro será compartido con sus reflexiones.

AIRES DE RENACER Ya el título Exilio a la vida: Sobrevivientes judíos de la Shoá en Venezuela ofrece una metáfora hermosa del país de siempre brazos abiertos. Pero, más que ello, es una contundente afirmación de las historias que presenta. En sus dos tomos, esta producción expone las historias muy personales de 71 judeovenezolanos, que vivieron los horrores de la Segunda Guerra Mundial, los campos de concentración y el nazismo en diversos países de Europa; y muestra, sobre todo, cómo impusieron la vida y la esperanza para completar sus destinos en Venezuela, donde consiguieron amansar un poco la memoria y sembrar de nuevo sus raíces. La obra cuenta con textos de Jacqueline Goldberg, fotografías de Esso Álvarez y un valioso material gráfico documental, contiene los testimonios tomados de las grabaciones que entre 1996 y 1998 hiciera en Venezuela la Survivors of The Shoá Visual History Foundation, organización que dirige Steven Spielberg y cuyos datos han sido corroborados y actualizados con los propios sobrevivientes.

CON SABOR MEDITERRÁNEO Por su parte Italia y Venezuela: 20 testimonios ofrece una interesante visión de una misma experiencia:el arraigo en Venezuela de un grupo de inmigrantes italianos que han formado parte en la construcción del país. Una edición bien cuidada que se suma a los anteriores libros de la Fundación, sobre testimonios de la inmigración española y alemana.El texto reune testimonios de personajes tan disímiles como Giácomo Clerico, Corrado Galzio, Gaetano Bafile, Graciano Gasparini, Mario Zilianti, Antonio Pasquali, Filippo Sindoni, Marisa Vannini, Guido Oliveri, Eddo Polesel, Giuseppe Domingo, Piera Ferrari, Franco Rubartelli, Antonio Constante, Victoria de Stefano, Rosita Di Jerónimo, Giola Lombardini, Egidio Romano, Nica Novielli y Giuseppe Gianetto, todos resumidos en la pluma de Guadalupe Burelli y captados por el lente de Gianni Del Maso.

Andrés Tovar Zabaleta. Publicado en el Diario El Mundo el 28 de junio del 2006