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sábado, junio 24, 2006

Nuevo Altazor

Vicente Huidobro (1893 - 1948), poeta chileno de nacimiento, no sólo fue uno de los grandes animadores de las vanguardias europeas del siglo, sino uno de sus más importantes creadores; y su poema Altazor (Madrid, 1931), comparado por su importancia a La Tierra baldía, de Eliot, y a Anábasis de Perse, es, sin duda, una de las cimas de la poesía castellana de este siglo.

Reconocida por los entendidos como la obra cumbre del vate santiaguinos, representa un “compendio” de los alcances y límites de su proyecto poético creacionista. Además, se sitúa, junto con Residencia en la Tierra de Pablo Neruda, Trilce de César Vallejo, y Los gemidos de Pablo de Rokha, dentro de las más altas cumbres de las vanguardias suramericanas. Todos estos son justificables argumentos para que Monte Ávila Editores bautizara con el nombre de “Altazor” a su colección poética, la cual fue relanzada a inicios de octubre del 2005 en el marco de la XII Semana Internacional de la Poesía, celebrada en Caracas en ese año, remozando sus diseños de portada y presentando cinco nuevos títulos: Habitar el instante, de Jesús Alberto León; Calle del pez de Douglas Bohorquez; La sombra de una mano de Luis Alberto Angulo; Lo que queda. Antología de José Watanabe y Mieles, poesía reunida de Carmen Verde Arocha.Estos dos últimos títulos, el primero peruano y el segundo venezolano, conforman esta reseña.

Balbuceando versos: La primera antología del peruano José Watanabe (Laredo, 1946), Elogio del refrenamiento, fue considerada por Babelia, suplemento literario del diario El País de España como uno de los mejores libros publicados en España. El éxito editorial de este texto lo llevó a realizar Lo que queda, su segunda recopilación poética. Una inquietante pregunta parece sugerir el título de esta antología ¿qué es lo que queda?. El autor lo explica con un verso que extrae de San Juan de la Cruz, con el que abre el libro. “Un no se qué que queda balbuceando (...) lo que ha sido, lo que será; de forma tal que siempre del ‘limonero a la mampara’ cruzará una sombra desandando sus pasos”. Poesía densa, inquietante y cargada de elementos estéticos y retóricos componen este texto de 120 páginas

El dulce sabor de la nostalgia: En Mieles, poesía reunida, de la venezolana Carmen Verde Arocha (Caracas, 1967) concurren el conocimiento interior, la infancia, los ancestros y la espiritualidad. Por intermedio de una poesía simbólica, la autora unifica en 127 páginas la experiencia íntima de la mujer adulta, vehemente y anhelante, con la sensibilidad del imaginario de la niñez. La tierra, el río y el mar son espacios recurrentes, lo cual infiere que el paisaje natural es el origen de la historia personal, ambiente de origen y entramado del cuerpo.La poesía de Verde Arocha, es sencilla. En ocasiones se manifiesta la ironía, pero se impone siempre un tono sereno y un lenguaje claro, aún con la carga simbólica de cada poema, arqueando un estilo propio que ha ido desarrollando con sus anteriores poemarios Magdalena en Ginebra (1994), Cuira (1997) y Amentia (1999), galardonado con el Premio de Poesía del II Concurso Literario Anual Arístides Rojas de ese año.

Andrés Tovar Zabaleta. Publicado en El Mundo el 09 de noviembre de 2005

1 Comments:

At 6:01 p. m., Blogger alnacif said...

http://www.vicentehuidobro.uchile.cl/altazor.htm
recomiendo el sitio.
Buen blog,
un saludo

 

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